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jueves, 19 de junio de 2008

Directiva de retorno: ¿verguenza o instrumento de protección?


Entre ayer y hoy el mundo latinoaméricano y europeo se encuentra conmocionado pro la famosa directiva de retorno de la Unión Europea. Hoy aparecen notas de sin fin de países americanos condenando terriblemente esta directiva aprobada y por entrar en vigor de aquí a dos años. Lo que dice esta directiva, llamada por muchos "de la verguenza" es que el periodo máximo para detener a un imigrante ilegal (o 'sin papeles') será de 18 meses tiempo en que se deberá tramitar su repatriación, se les sancionará con la pena de no poder entrar a la Unión Europea por cinco años entre otras cositas aquí y allá.
Como les digo, varios países ya pegaron el grito en el cielo diciendo que la directiva va en contra del libre tránsito de personas, viola los derechos humanos, que se utiliza a los migrantes como moneda de cambio, se les estigmatiza, criminaliza y no se que otras tantas cosas sin embargo veamos unas cosas a reflexionar:
a) Cada país es soberano (y en este caso) cada territorio es soberano y en respeto a dicha soberanía puede tomar las medidas necesarias para controlar sus fronteras por lo que si la Unión considera que debe controlar el tráfico de personas, tiene todo el derecho de emitir su directiva. Que los términos de la directiva sean buenos o malos ese es harina de otro costal pero de que puede emitirla puede.

b) Varios países han salido en feroz defensa de sus migrantes y han dicho que el trato que se les dará es de completa xenofobia. Creo que es de suma importancia hacer notar algo, estamos hablando de personas que ilegalmente entran a territorio europeo. No quiero decir que ser un migrante ilegal de derecho a una violación a los derechos humanos pero pienso que no se puede pedir un trato de ciudadano o incluso migrante con papeles cuando claramente no lo son. El trato al migrante ya sea legal o ilegal siempre debe ser digno y con respeto pero, por razones obvias, no puede ser igual.

Considero que tanto los paises europeos como los países que se han declarado en contra de esta directiva deben poner mucha más atención en brindar condiciones aptas para sus habitantes en las que estos se puedan desarrollar plenamente.
Europa es la cuna del pensamiento ilustrado y desde siempre de toda la vida se ha jactado de esto, de sus principios, de sus valores humanistas e iluminados. Una cosa es proteger las fronteras y otra muy distinta es traicionar tan altos principios.

Como dicen en mi rancho: lo cortez no quita lo valiente; un trato humano, digno y de respeto a los migrantes ilegales no les va a sacar ronchas y podrán seguir con su directiva.

Hago hincapie en que estamos hablando de personas que ilegalmente cruzan las fronteras. Como un día me dijero: nadie las cruza por gusto sino por necesidad, pero entonces se debe de estar bien conciente que son migrantes ilegales y que por tal motivo no tienen derecho de trabajar, vivir, circular, dormir, comer o lo que quieran dentro de la Unión Europea a menos que se regularicen. No hay porque rasgarse las vestiduras por el hecho que se tomen acciones en cuanto a la situación del migrante ilegal ya que TODOS LOS PAÍSES LO HACEN. La imigración no es un delito pero si un fenómeno que tiene implicaciones muy hondas que van desde derechos de estancia hasta derechos de ingerencia en el destino de las naciones y TODOS Y CADA UNO DE LOS PAÍSES por seguridad de los ciudadanos deben regularizarlo.
Indignence por las medidas inhumanas, exageradas, jaladas de las greñas de la directiva pero no se indignen por querer regular el fenómeno migrante que, les guste o no a los europeos, les ha traido fuertes problemas sociales.